miércoles, 12 de octubre de 2011

Un maniquí

-Disculpe que le moleste.
-Sí, dígame.
-Es que no puede seguir ahí sentado.
-¿Cómo que no? Si estoy en el salón de mi casa.
-No, verá. Es que esto no es el salón de su casa, sino el escaparate de Muebles Martínez.
-¿Cómo se atreve?
-Sí, mire. Es una exposición de la sección de tresillos y muebles de salón.
-Venga ya.
-¿No ha notado que la televisión es de plástico?
-Todas las televisiones son de plástico.
-Pero ésta está hueca, mire, y en la pantalla no se ve nada.
-Eso es porque todavía no he comprado el sintonizador TDT.
-¿Y los libros?
-¿Qué les pasa?
-No ha visto que no tienen páginas.
-Son ebooks. Me gusta estar a la última.
-Ya, ¿y qué hacen estas fotos de Elle MacPherson y Claudia Shchifer en la mesita auxiliar? ¿Son familiares suyos?
-Me gustan las mujeres guapas, nada más. ¿No se ha fijado en lo guapa que es mi esposa, aquí presente?
-Perdone, pero esto es un maniquí de la tienda.
-No es ningún maniquí. Se llama Angelines y me ha dado tres hijos preciosos.
-¿No ha notado que no habla?
-Yo tampoco hablo cuando no tengo nada que decir.
-Tampoco respira.
-Es una mujer muy discreta. Usted no puede entenderlo.
-El que no lo entiende es usted. ¿Quiere decirme que hace toda esa gente mirándonos desde la calle a través del escaparate?
-A mí que me cuenta. Pregúnteles a ellos.
-Están mirando los muebles.
-No me extraña, me costaron una pasta.
-Voy a tener que llamar al jefe de la tienda.
-Y yo al jefe de la policía.
-Márchese le digo.
-¿Quién cojones es usted para echarme de mi propia casa?
-Soy su vecina de abajo. Estoy harta de aguantar el volumen de su televisión y los tacones de su discreta señora, aquí presente.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Una pesadilla

-Buenos días, me pone doscientos gramos de mortadela, por favor…
-¡Cómo no! ¿La quiere con olivas o sin olivas?
-Pues no sé… ¿Cuál es la diferencia?
-Buff… no sabría decirle.
-En ese caso, póngame mejor jamón.
-¿Serrano o dulce?
-Ya estamos… No sé.
-Yo menos.
-Venga, pues póngame queso.
-¿Curado o tierno?
-Ni una cosa ni otra. Esto no tiene nombre.
-¿Semicurado?
-Impertinente.
-Contiene la m, tienda de salazones y embutidos.
-Ultramarinos.
-Correcto. Con la t, cliente indeciso.
-Tocapelotas.
-Correcto también. Le felicito.
-Gracias. Póngame entonces un poco de paté.
-¿A la pimienta o a las finas hierbas?
-Otra vez… ¿No tiene algún producto sin subclasificaciones?
-A ver, déjeme pensar…
-Algo que se venda tal cual.
-Ya lo tengo, la cabeza de jabalí. Sólo la fabrican de una clase.
-¿Lo dice en serio?
-No me gusta bromear cuando hablo de la cabeza de jabalí.
-En ese caso, póngame cuatrocientos gramos.
-¿Se la corto gruesa o fina?
-Esto es una pesadilla.
-Con la v, márchese de aquí de una vez.
-Váyase a tomar por el culo.
-Correcto. Ha ganado el primer premio.
-¿Qué suerte! ¿Y en qué consiste?
-Es una caja de vino tinto.
-Pero tengo una duda…
-Dígame.
-¿Es Merlot o Cabernet Sauvignon?

martes, 27 de septiembre de 2011

Una anestesia

-La intervención quirúrgica será con anestesia provincial en el hospital local.

-¿No será al revés?

-No, no. La anestesia siempre tiene que ponerse antes de la operación. Si no duele una barbaridad. Créame.

-Me refiero a que lo que es local es la anestesia.

-Sí, no se preocupe. El anestesista vive muy cerca de aquí. Será totalmente local.

-No me entiende. Yo estoy hablando de la anestesia que van a aplicarme, no del origen del anestesista.

-Bueno, a decir verdad, el anestesista es de un pueblo de la provincia, así que la anestesia será provincial después de todo.

-¿Cómo?

-A no ser que venga un suplente que tenemos de Ciudad Real, claro, en cuyo caso sería anestesia regional.

-¿Pero cómo van a ponerme una anestesia regional?

-¿Qué pasa? ¿Qué la prefiere internacional? No sabe que el sistema nacional de la salud está en crisis y hay que ahorrar.

-Sí, claro.

-Pues confórmese con una anestesia regional y no pida imposibles.

-No, si yo me conformo con una anestesia local.

-Pues ahora no me sale de los cojones darle una anestesia local, ahora se la voy a poner comarcal.

-¿Y por qué vía me la va a poner, si puede saberse?

-Para anestesias comarcales es mejor usar la autovía o, si está muy saturada, la autopista.

-¿Qué?

-Si no se hacen muchos kilómetros.

-Ah.

martes, 20 de septiembre de 2011

Una suela

-Venía a cambiarle las suelas a estos zapatos.
-Muy bien. Tendrá que dejármelos un par de días.
-Aquí los tiene. Ya pasaré a recogerlos.
-Oiga, perdone, no se marche.
-¿Qué pasa?
-Es que hay un señor en estos zapatos.
-Lo sé. Es mi suegro. ¿Qué pasa?
-Mujer, pues que el señor tendrá que llevárselo.
-No puedo hacer eso
-¿Cómo que no?
-Les tiene mucho apego a sus zapatos. No quiere separarse de ellos.
-Ya, pero escuche...
-No se preocupe, no le ocasionará ninguna molestia.
-No es eso, señora. Es que no puedo quedármelo.
-Viene desayunado y lleva pañales. Apenas notará su presencia.
-Esto es una zapatería. No una residencia de ancianos.
-Ya lo sé. ¿Tiene una tele?
-Pues sí.
-Póngale la telenovela de por las tardes y ni se enterará de que está aquí.
-¿Cómo voy a hacer eso?
-Sólo tiene que conectarla a la corriente y darle al botón de encendido. ¿No sabe cómo funciona una tele?
-No me refería a eso, sino a que no puedo quedarme con su suegro.
-¿Sabe usted cambiar las suelas de los zapatos: sí o no?
-Sí
-Pues hágalo. Y de vez en cuando acaríciele la mano y dígale que le quiere.
-Pero es que, señora, yo a este señor no lo quiero.
-Yo tampoco, buenos días.

martes, 13 de septiembre de 2011

Una paz

-Buenos días, quisiera leer algo de literatura rusa. ¿Tiene Guerra y Paz?
-Pues sí, ya que me pregunta, tengo un poco de las dos cosas.
-¿Cómo dice?
-Guerra por parte de mis hermanos y Paz por parte de mi madre.
-Yo me refería al libro.
-¿A qué libro?
-Al de Tolstoi. ¿No es esto acaso la Librería Rusa?
-Claro, perdone. No le había entendido.
-¿Y Los Hermanos Karamazov?
-Mis hermanos tienen más bien la cara de acelga. Son unos impresentables, ya me entiende.
-Estoy hablando del libro de Dostoyevski.
-Claro, perdone. Creo que no lo tengo.
-¿Y La Madre?
-Está en casa preparando la comida.
-Me refiero a La Madre de Gorki.
-No creo que esté viva.
-No hablaba de su madre sino de su novela.
-Yo no he escrito ninguna novela. Me dedico exclusivamente a la venta de libros.
-Pues haga el favor de venderme uno.
-¿Cuál quiere?
-Uno de Dostoyevski.
-¿El Idiota?
-Oígame, señor mío. No le consiento que insulte a uno de los más importantes escritores del siglo XIX.
-No hablaba de Dostoyevski sino de su novela.
-Yo no he escrito ninguna novela. Me dedico exclusivamente a la compra de libros.
-Comprendo. ¿Qué prefiere Guerra y Paz o Crimen y Castigo?
-Qué decisión más difícil… ¿No podría elegir Crimen y Paz?
-Se está vendiendo mucho mejor Guerra y Crimen.
-De acuerdo, me lo llevo.
-¿Se lo envuelvo para regalo?
-No, que me lo voy a ir comiendo de camino a casa.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un desplazamiento

-Ya están los resultados de la artroscopia.
-¿Qué tengo, doctor?
-Tiene usted la rótula muy desplazada.
-Ya, seguro que me la dejé en la playa.
-¿Cómo dice?
-Acabo de venir de vacaciones. Seguro que me la he dejado allí.
-No la tiene desplazada tan lejos, no se preocupe.
-Entonces en el pueblo.
-¿Cómo que en el pueblo?
-Pasé por el pueblo antes de volver. Eran las fiestas. Seguro que se quedó allí.
-Que no, que no…
-Que sí, que sí, que bailé mucho.
-No, perdone que me ría, pero su rótula está mucho más cerca.
-Entonces en el parque.
-¿En qué parque?
-En el de mi barrio. Estuve ayer con el chico en los columpios. Se me debió de caer por el tobogán.
-No siga diciendo tonterías, se lo ruego, señora. Su rótula no ha salido de su cuerpo.
-Entonces se me habrá pasado a la otra pierna.
-¿Cómo va a hacer semejante cosa?
-Pues pasando por aquí, por la entrepierna.
-Lo habría notado.
-No se crea, doctor. Pasan tantas cosas por mi entrepierna…
-¿No me diga?
-Doctor, por favor.
-Perdone pero no puede tener las dos rótulas en la misma rodilla.
-¿Por qué no? Lo mismo la rótula desplazada ha empujado a la otra hacia abajo, hacia el tobillo o hacia arriba, hacia el culo.
-Lo habría notado.
-No se crea, doctor. Pasan tantas cosas por mi culo…
-¿Sí?
-Doctor, se está poniendo usted amarillo.
-Glups.
 -Y ahora verde, ¿se encuentra mal?
-No sé. Pasan tantas cosas por mi cabeza…

martes, 26 de julio de 2011

Un crucero

-Quiero irme de vacaciones a un sitio muy lejano.
-¿Qué le parece Kuala Lumpur?
-Lo siento, no hablo swahili.
-Estoy hablando en castellano.
-Ah, perdone, como ha dicho eso tan raro…
-Eso tan raro es el nombre de una ciudad.
-¿Ah sí? ¿Y está lejos?
-Lejísimos, en Malasia, en el lejano Oriente.
-Suena bastante lejos, sí.
-También puede ir a Phnom Penh.
-Lo siento, no hablo chino.
-No he dicho nada en chino.
-Entonces se ha atragantado.
-No me he atragantado. Le he propuesto ir a Phnom Penh.
-¿Y eso qué es?
-Se trata de la capital de Camboya, un sitio lejísimos.
-Ah.
-O puede hacer un crucero por el mar de Ojotsk.
-Salud.
-¿Perdone?
-Ha tosido usted, tenga cuidado con el aire acondicionado.
-No he tosido. Simplemente le he propuesto un crucero por un mar de Rusia.
-No lo conozco.
-Claro, porque está muy lejos. Está tan lejos que es hasta difícil de pronunciar.
-En ese caso no me interesa.
-¿No quería irse lejos?
-Quiero irme lejos, sí, pero a un sitio conocido.
-Ya, a ver. ¿Ha viajado usted mucho?
-Apenas nada.
-¿Le interesa a usted la geografía política?
-No.
-¿Y la física?
-Soy de letras.
-¿Qué le parecería un crucero por el mar Egeo?
-No lo conozco.
-¿Conoce el centro de Europa?
-No.
-¿Le gustaría ir?
-Quiero ir a un sitio conocido.
-A ver, dígame cuál es el sitio más lejano que conoce.
-Pues no sé, déjeme pensar… una vez fui a Modubar de la Emperadada, cerca de Quintanamanvirgo.
-Lo siento, no hablo quechua ni guaraní.

martes, 19 de julio de 2011

Un carnicero

-¿Me hace las uñas, por favor?
-¿Cómo dice?
-Las uñas. Arreglar y pintar, por favor.
-Es que esto es una carnicería.
-No me ponga excusas.
-Bueno, como quiera. ¿Cómo se las hago, a filetes o picadas con magro y ternera?
-Picadas, por favor.
-Traiga aquí la mano y métala en este aparato.
-Uf, qué daño y cuánta sangre, ¿no?
-¿Y qué esperaba? Es una trituradora.
-Escuece.
-Ya está.
-Oiga, pero ahora en vez de una mano tengo un muñón.
-Ya. Es lo que sucede cuando te dejas triturar los dedos. ¿Desea algo más?
-Querría hacerme también unas mechas en el pelo.
-¿Mechas picadas o a filetes?
-¿Tiene alguna otra alternativa?
-Pudo darle un par de cortes para hacerlas asadas.
-Sí, mejor así.
-Vale, acérquese.
-Cielos, si me ha cortado la cabeza.
-Tenga cuidado. Se le salen los sesos.
-Uf, es cierto. Qué aspecto tan sanguinolento.
-¿Alguna otra cosa?
-También quería depilarme las piernas.
-Traiga.
-Nuevamente me duele.
-Es que se las estoy haciendo a filetes. Mire que filetón le ha salido a la altura de la nalga.
-Muy apetitoso, sí, pero ahora tengo ciertas dificultades para guardar el equilibrio.
-Eso es porque le molesta la otra pierna. ¿Se la hago también a filetes?
-¿No será mucha carne?
-Puedo envasársela al vacío para que la guarde en el frigorífico.
-Buena idea.
-Traiga. ¿Ve? Ahora se sostiene perfectamente.
-Hombre, perfectamente no sé. Dese cuenta de que me apoyo en el suelo con la base del tronco.
-Máxima estabilidad.
-Ya, pero mínima movilidad.
-Reme con los brazos.
-Es que quería depilármelos también.
-No se lo aconsejo.
-¿Por qué no?
-Se va usted a quedar en nada.
-Y qué importa, si no soy más que una simple oveja.

martes, 12 de julio de 2011

Un cuatrillizo


-Mari Piliiiiiiiii……
-¿Sí?
-Hola, cariño. Ya estoy aquí.
-¿Usted quién es?
-Mari Pili, no empieces a vacilarme. Soy Mariano, tu marido.
-¿Mi marido? Se equivoca usted. Soy una mujer soltera.
-Ya. ¿Y los cuatro hijos que tenemos?
-Soy una madre soltera. ¿Qué pasa?
-¿Y la alianza de matrimonio que llevas en el dedo?
-¿Ésta? Me salió en un paquete de patatas fritas.
-Mari Pili, por favor, esa alianza la compró mi madre y le costó un riñón. Venga, dame un beso.
-No tengo costumbre de besar a extraños.
-Joder, qué paciencia… A ver, mira, aquí, en la pared. ¿Ves esta foto? Estamos los seis. Tú, los niños y yo. ¿No me ves?
-¿Qué hace usted en esta foto?
-Estoy posando, como vosotros.
-¿Y cómo se atreve a posar con nosotros? No acostumbro a posar con extraños.
-No soy un extraño. Soy tu marido y el padre de tus cuatro hijos.
-Sí, claro, y yo soy la reina Leonor de Aquitania, no te digo.
-Es la verdad. Me llamo Mariano, como tu hijo mayor. Le pusimos ese nombre por mí. ¿Comprendes?
-No tengo ningún hijo mayor.
-¿Pero no me has dicho que eras una madre soltera?
-Sí, pero no tengo hijos mayores ni menores.
-¿Y cómo es eso posible?
-Porque son cuatrillizos.
-Ja. ¿Cuatrillizos? No me hagas reír. ¿Quieres decirme por qué razón se ven en esta fotografía de distintas edades?
-Unos nacieron más grandes que otros. Es lo normal en los partos múltiples.
-Ya pero es que Mariano tiene 28 años, Luisa 25, Jorge 20 e Isabel 13. ¿Cómo explicas eso?
-Algunos han envejecido muy deprisa, es cierto. Será cosa del cambio climático.
-De qué cambio climático. La cuestión es que ni tienes cuatrillizos ni eres una madre soltera.
-Hombre, no le negaré que, visto así, tiene algo de lógica.
-Pues claro que la tiene.
-No pueden haber nacido a la vez. Es verdad.
-Bueno. Menos mal que lo reconoces. ¿Cuántas botellas te dejo?
-Déjame cuatro de leche entera, ocho yogures y una tarrina de queso fresco.
-Toma y hasta la semana que viene.

martes, 5 de julio de 2011

Una rareza

-Está usted muy callado.
-Es que soy mudo.
-Ah, perdone.
-…
-No, espere. ¿Cómo va a ser mudo si me acaba de responder?
-No, yo no he dicho nada. Ya le comento que soy mudo y tal.
-No lo entiendo.
-¿No sabe lo que es un mudo? Y no me responda que una paded, por favor.
-Sí, sé lo que es un mudo, pero usted habla.
-Hablo pero soy mudo. Es una rareza.
-¿Cómo que una rareza?
-Las hay peores. Tengo un familiar que sólo se expresa mediante sonidos provocados con el sobaco.
-No es posible.
-Sí, sí, mire. Yo también soy muy hábil haciendo cantar el sobaco. ¿Reconoce esta melodía?
-No, no…
-Era la novena sinfonía de Beethoven.
-Que no…
-Que sí, el segundo movimiento.
-Que no es eso. No es eso. Me refiero a que no es posible que usted sea mudo y hable.
-¿Por qué no? Otro familiar mío es cojo y corre los Sanfermines.
-¿Cómo va a correr los Sanfermines un cojo?
-Pues tirando calle Estafeta para adelante, como todo el mundo.
-Que no…
-Que sí, sale de Mercaderes y ya enfila hacia la calle Estafeta.
-Que no puede ser, hostias.
-No sea malhablado.
-Prefiero ser malhablado que mudo.
-No diga tonterías. Si fuera mudo no podría ser malhablado.
-¿Cómo que no? Usted mismo es mudo y habla.
-Pero nunca digo palabras malsonantes.
-Eso habría que verlo.
-Querrá decir oírlo. Las palabras no pueden verse.
-Pues en ese caso no tengo nada que hacer.
-¿Por qué no?
-Porque soy sordo de nacimiento.