miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un desplazamiento

-Ya están los resultados de la artroscopia.
-¿Qué tengo, doctor?
-Tiene usted la rótula muy desplazada.
-Ya, seguro que me la dejé en la playa.
-¿Cómo dice?
-Acabo de venir de vacaciones. Seguro que me la he dejado allí.
-No la tiene desplazada tan lejos, no se preocupe.
-Entonces en el pueblo.
-¿Cómo que en el pueblo?
-Pasé por el pueblo antes de volver. Eran las fiestas. Seguro que se quedó allí.
-Que no, que no…
-Que sí, que sí, que bailé mucho.
-No, perdone que me ría, pero su rótula está mucho más cerca.
-Entonces en el parque.
-¿En qué parque?
-En el de mi barrio. Estuve ayer con el chico en los columpios. Se me debió de caer por el tobogán.
-No siga diciendo tonterías, se lo ruego, señora. Su rótula no ha salido de su cuerpo.
-Entonces se me habrá pasado a la otra pierna.
-¿Cómo va a hacer semejante cosa?
-Pues pasando por aquí, por la entrepierna.
-Lo habría notado.
-No se crea, doctor. Pasan tantas cosas por mi entrepierna…
-¿No me diga?
-Doctor, por favor.
-Perdone pero no puede tener las dos rótulas en la misma rodilla.
-¿Por qué no? Lo mismo la rótula desplazada ha empujado a la otra hacia abajo, hacia el tobillo o hacia arriba, hacia el culo.
-Lo habría notado.
-No se crea, doctor. Pasan tantas cosas por mi culo…
-¿Sí?
-Doctor, se está poniendo usted amarillo.
-Glups.
 -Y ahora verde, ¿se encuentra mal?
-No sé. Pasan tantas cosas por mi cabeza…

martes, 26 de julio de 2011

Un crucero

-Quiero irme de vacaciones a un sitio muy lejano.
-¿Qué le parece Kuala Lumpur?
-Lo siento, no hablo swahili.
-Estoy hablando en castellano.
-Ah, perdone, como ha dicho eso tan raro…
-Eso tan raro es el nombre de una ciudad.
-¿Ah sí? ¿Y está lejos?
-Lejísimos, en Malasia, en el lejano Oriente.
-Suena bastante lejos, sí.
-También puede ir a Phnom Penh.
-Lo siento, no hablo chino.
-No he dicho nada en chino.
-Entonces se ha atragantado.
-No me he atragantado. Le he propuesto ir a Phnom Penh.
-¿Y eso qué es?
-Se trata de la capital de Camboya, un sitio lejísimos.
-Ah.
-O puede hacer un crucero por el mar de Ojotsk.
-Salud.
-¿Perdone?
-Ha tosido usted, tenga cuidado con el aire acondicionado.
-No he tosido. Simplemente le he propuesto un crucero por un mar de Rusia.
-No lo conozco.
-Claro, porque está muy lejos. Está tan lejos que es hasta difícil de pronunciar.
-En ese caso no me interesa.
-¿No quería irse lejos?
-Quiero irme lejos, sí, pero a un sitio conocido.
-Ya, a ver. ¿Ha viajado usted mucho?
-Apenas nada.
-¿Le interesa a usted la geografía política?
-No.
-¿Y la física?
-Soy de letras.
-¿Qué le parecería un crucero por el mar Egeo?
-No lo conozco.
-¿Conoce el centro de Europa?
-No.
-¿Le gustaría ir?
-Quiero ir a un sitio conocido.
-A ver, dígame cuál es el sitio más lejano que conoce.
-Pues no sé, déjeme pensar… una vez fui a Modubar de la Emperadada, cerca de Quintanamanvirgo.
-Lo siento, no hablo quechua ni guaraní.

martes, 19 de julio de 2011

Un carnicero

-¿Me hace las uñas, por favor?
-¿Cómo dice?
-Las uñas. Arreglar y pintar, por favor.
-Es que esto es una carnicería.
-No me ponga excusas.
-Bueno, como quiera. ¿Cómo se las hago, a filetes o picadas con magro y ternera?
-Picadas, por favor.
-Traiga aquí la mano y métala en este aparato.
-Uf, qué daño y cuánta sangre, ¿no?
-¿Y qué esperaba? Es una trituradora.
-Escuece.
-Ya está.
-Oiga, pero ahora en vez de una mano tengo un muñón.
-Ya. Es lo que sucede cuando te dejas triturar los dedos. ¿Desea algo más?
-Querría hacerme también unas mechas en el pelo.
-¿Mechas picadas o a filetes?
-¿Tiene alguna otra alternativa?
-Pudo darle un par de cortes para hacerlas asadas.
-Sí, mejor así.
-Vale, acérquese.
-Cielos, si me ha cortado la cabeza.
-Tenga cuidado. Se le salen los sesos.
-Uf, es cierto. Qué aspecto tan sanguinolento.
-¿Alguna otra cosa?
-También quería depilarme las piernas.
-Traiga.
-Nuevamente me duele.
-Es que se las estoy haciendo a filetes. Mire que filetón le ha salido a la altura de la nalga.
-Muy apetitoso, sí, pero ahora tengo ciertas dificultades para guardar el equilibrio.
-Eso es porque le molesta la otra pierna. ¿Se la hago también a filetes?
-¿No será mucha carne?
-Puedo envasársela al vacío para que la guarde en el frigorífico.
-Buena idea.
-Traiga. ¿Ve? Ahora se sostiene perfectamente.
-Hombre, perfectamente no sé. Dese cuenta de que me apoyo en el suelo con la base del tronco.
-Máxima estabilidad.
-Ya, pero mínima movilidad.
-Reme con los brazos.
-Es que quería depilármelos también.
-No se lo aconsejo.
-¿Por qué no?
-Se va usted a quedar en nada.
-Y qué importa, si no soy más que una simple oveja.

martes, 12 de julio de 2011

Un cuatrillizo


-Mari Piliiiiiiiii……
-¿Sí?
-Hola, cariño. Ya estoy aquí.
-¿Usted quién es?
-Mari Pili, no empieces a vacilarme. Soy Mariano, tu marido.
-¿Mi marido? Se equivoca usted. Soy una mujer soltera.
-Ya. ¿Y los cuatro hijos que tenemos?
-Soy una madre soltera. ¿Qué pasa?
-¿Y la alianza de matrimonio que llevas en el dedo?
-¿Ésta? Me salió en un paquete de patatas fritas.
-Mari Pili, por favor, esa alianza la compró mi madre y le costó un riñón. Venga, dame un beso.
-No tengo costumbre de besar a extraños.
-Joder, qué paciencia… A ver, mira, aquí, en la pared. ¿Ves esta foto? Estamos los seis. Tú, los niños y yo. ¿No me ves?
-¿Qué hace usted en esta foto?
-Estoy posando, como vosotros.
-¿Y cómo se atreve a posar con nosotros? No acostumbro a posar con extraños.
-No soy un extraño. Soy tu marido y el padre de tus cuatro hijos.
-Sí, claro, y yo soy la reina Leonor de Aquitania, no te digo.
-Es la verdad. Me llamo Mariano, como tu hijo mayor. Le pusimos ese nombre por mí. ¿Comprendes?
-No tengo ningún hijo mayor.
-¿Pero no me has dicho que eras una madre soltera?
-Sí, pero no tengo hijos mayores ni menores.
-¿Y cómo es eso posible?
-Porque son cuatrillizos.
-Ja. ¿Cuatrillizos? No me hagas reír. ¿Quieres decirme por qué razón se ven en esta fotografía de distintas edades?
-Unos nacieron más grandes que otros. Es lo normal en los partos múltiples.
-Ya pero es que Mariano tiene 28 años, Luisa 25, Jorge 20 e Isabel 13. ¿Cómo explicas eso?
-Algunos han envejecido muy deprisa, es cierto. Será cosa del cambio climático.
-De qué cambio climático. La cuestión es que ni tienes cuatrillizos ni eres una madre soltera.
-Hombre, no le negaré que, visto así, tiene algo de lógica.
-Pues claro que la tiene.
-No pueden haber nacido a la vez. Es verdad.
-Bueno. Menos mal que lo reconoces. ¿Cuántas botellas te dejo?
-Déjame cuatro de leche entera, ocho yogures y una tarrina de queso fresco.
-Toma y hasta la semana que viene.

martes, 5 de julio de 2011

Una rareza

-Está usted muy callado.
-Es que soy mudo.
-Ah, perdone.
-…
-No, espere. ¿Cómo va a ser mudo si me acaba de responder?
-No, yo no he dicho nada. Ya le comento que soy mudo y tal.
-No lo entiendo.
-¿No sabe lo que es un mudo? Y no me responda que una paded, por favor.
-Sí, sé lo que es un mudo, pero usted habla.
-Hablo pero soy mudo. Es una rareza.
-¿Cómo que una rareza?
-Las hay peores. Tengo un familiar que sólo se expresa mediante sonidos provocados con el sobaco.
-No es posible.
-Sí, sí, mire. Yo también soy muy hábil haciendo cantar el sobaco. ¿Reconoce esta melodía?
-No, no…
-Era la novena sinfonía de Beethoven.
-Que no…
-Que sí, el segundo movimiento.
-Que no es eso. No es eso. Me refiero a que no es posible que usted sea mudo y hable.
-¿Por qué no? Otro familiar mío es cojo y corre los Sanfermines.
-¿Cómo va a correr los Sanfermines un cojo?
-Pues tirando calle Estafeta para adelante, como todo el mundo.
-Que no…
-Que sí, sale de Mercaderes y ya enfila hacia la calle Estafeta.
-Que no puede ser, hostias.
-No sea malhablado.
-Prefiero ser malhablado que mudo.
-No diga tonterías. Si fuera mudo no podría ser malhablado.
-¿Cómo que no? Usted mismo es mudo y habla.
-Pero nunca digo palabras malsonantes.
-Eso habría que verlo.
-Querrá decir oírlo. Las palabras no pueden verse.
-Pues en ese caso no tengo nada que hacer.
-¿Por qué no?
-Porque soy sordo de nacimiento.

miércoles, 29 de junio de 2011

Un lector

-Hola, buenas, quería información sobre lectores de DVD.
-El tema lectura lo llevan en la sección de libros.
-Yo quiero un aparato para leer un DVD, no un libro.
-¿Y qué quiere leer en un DVD? ¿El título de la película, el nombre de la productora?
-Me refiero a reproducirlo.
-El tema de las reproducciones lo llevan en el departamento de reprografía.
-Quiero verlo y escucharlo.
-Pues bájese a la planta calle, al fondo a la derecha, la puerta donde pone “reprografía”. Abra bien los ojos y ponga la oreja en la puerta.
-No, no, lo que yo quiero ver es el DVD.
-Aquí lo tiene. ¿Se lo acerco un poco más?
-No quiero verlo así. Quiero ver lo que hay dentro.
-¿Y qué quiere que haya? Mírelo usted mismo, un simple disco.
-Ya sé que hay un disco. Lo que quiero ver es lo que hay dentro del disco.
-No hay mucho que ver. Todo está escrito en lenguaje binario.
-¿Cómo?
-Unos y ceros, blancos y negros.
-Pero si esta película es en color.
-Dentro del DVD no hay colores, sólo blancos y negros.
-¿Y qué tengo que hacer para poder verla?
-Si quiere, lo acompaño a la sección de óptica y tratamos de mirarlo al microscopio.
-Yo no quiero ver el interior del disco, sino convertir ese lenguaje binario en imágenes y sonidos.
-Ah, vale, ya lo tengo claro.
-Dígame.
-Lo que usted necesita es un lector de DVD.
-En ese caso me bajo a la sección de libros. Muchas gracias.

martes, 21 de junio de 2011

Un separado

-¿Tus padres están separados?
-Claro, como todos los padres.
-Hombre, todos no, los míos siguen juntos.
-¿Son siameses?
-¿Qué? No.
-Pues entonces están separados.
-Son dos entes separados sí.
-¿Lo ves?
-Pero siguen casados.
-Pero no son siameses.
-Claro que no.
-Entonces están separados.
-Todo el mundo está entonces separado.
-Los siameses no.
-Pues todo el mundo menos los siameses.
-Eso es, tus padres también.
-Ya pero sin dejar de estar casados.
-Ni separados.
-Pero se quieren y desean estar juntos.
-Pueden operarse.
-¿Operarse de qué?
-Igual que hay operaciones para separar siameses, digo yo que habrá operaciones para juntar siameses.
-Te repito que mis padres no son siameses.
-Y yo te repito que por eso están separados.
-De acuerdo, admito que están separados físicamente pero no emocionalmente.
-¿Sienten a la vez y exactamente lo mismo?
-Lo mismo lo mismo no creo.
-Entonces están separados emocionalmente.
-Igual que los siameses.
-¿No decías que no eran siameses?
-No me refiero a mis padres.
-¿Entonces de quién cojones estás hablando?
-De nosotros. Venga gira a la derecha.
-No me sale de nuestros cojones.

miércoles, 15 de junio de 2011

Una pregunta

-He de hacerle algunas preguntas.
-Es que tengo mucha prisa.
-Será sólo un momento. ¿Nombre?
-¿Cómo voy a saber su nombre? Acabamos de conocernos.
-Me refiero al suyo.
-Ah, Abelardo
-¿Apellido?
-Apellido no. A-be-lar-do.
-¿Y sus apellidos?
-Gómez Bravo.
-¿Estado civil?
-Estado civil no. Gómez Bravo. ¿Está usted sorda?
-Me refiero a su estado.
-Ah, mi estado. Estoy de pie.
-Debe concretar, por favor.
-Bueno, ahora me apoyo muy suavemente contra el mostrador.
-¿Años?
-Estamos en 2011.
-Me refiero a los años que tiene.
-Mujer, tengo prisa pero sólo es cuestión de minutos, no de años.
-¿Lugar de nacimiento?
-Un paritorio.
-Ya, pero ¿dónde estaba el paritorio?
-Ah, perdone. No le había entendido. Estaba en un hospital.
-¿Peso?
-Buff, por lo menos pesaría 100.000 toneladas o así.
-¿Cómo dice?
-Imagínese, contando los cimientos, los ladrillos, las camas, los pacientes…
-Me refiero a usted.
-Ah, yo entonces pesaba 3 kilos y medio.
-¿Y ahora?
-Ahora ya vivo fuera del hospital. Sólo estuve allí un par de noches.
-¿Talla?
-De pantalón una 46 y de camisa una 42.
-Me refiero a su altura.
-Soy un gran profesional de la banca privada.
-Ya veo.  ¿Alguna enfermedad?
-No, la banca privada es un medio de ahorro y financiación. Y, en confianza, mucho mejor que las Cajas de Ahorro.
-¿Alergias conocidas?
-La alergia alimentaria, la alergia al polen y la alergia al polvo.
-¿Las padece usted?
-No, pero las conozco.
-Entiendo, ¿aficiones?
-Tanto como aficiones no diría yo. Simplemente he oído hablar de ellas. ¿Algo más?
-La última pregunta.
-Dígame.
-¿Sexo?

martes, 7 de junio de 2011

Una francesa

-Una barra de pan, por favor.
-¿Campesina?
-No, soy de ciudad.
-¿Gallega?
-No, no soy española.
-Me refiero a la barra.
-No conozco su origen, usted sabrá.
-Me refería al nombre de la barra.
-¿Les ponen nombres a las barras?
-No es que les pongamos nombres, es que cada una es de un tipo distinto.
-Yo la quiero de pan.
-Todas son de pan.
-¿Entonces para qué les ponen nombres?
-Para distinguirlas.
-¿De qué? ¿De las magdalenas? ¿De los donuts?
-Para distinguirlas entre ellas. Unas son campesinas, otras gallegas…
-Yo preferiría que fuera de aquí mismo.
-Todas son de aquí mismo.
-Le recuerdo que no estamos en Galicia.
-Sé perfectamente dónde estamos.
-¿Entonces por qué me ofrece una barra de tan lejos? Déme una de aquí.
-Tenga.
-¿Seguro que es de aquí?
-Sí.
-¿Cómo se llama?
-Josefina.
-Me refiero a la barra.
-Rústica.
-No le consiento que me insulte.
-No la insulto. Es el nombre de la barra.
-No me gusta ese nombre. Déme otra.
-¿Francesa?
-Oui, madame.

miércoles, 1 de junio de 2011

Una operación

-Doctor, ¿podré tocar el violín después de la operación?
-Eso depende.
-¿De qué depende? ¿Del postoperatorio? ¿De la anestesia?
-Depende de si ya sabe tocar el violín antes de la operación.
-Supongamos que no.
-Entonces tampoco sabrá hacerlo después de la operación.
-En ese caso, ¿para qué voy a operarme?
-Si no se opera es probable que pierda el brazo.
-¿Y para qué quiero el brazo si no voy a poder tocar el violín?
-Para lo mismo que lo ha usado hasta ahora, dado que no sabe tocar el violín.
-Ya veo. ¿Y la balalaika? ¿Podré tocar la balalaika?
-Lo mismo le digo. ¿Sabe tocarla ahora?
-Ni puta idea.
-Pues entonces no podrá tocarla después.
-Usted me dijo que, después de la operación, podría hacer cosas que ahora no puedo hacer.
-Me refería a los movimientos del brazo, a elevarlo, bajarlo, moverlo hacia atrás.
-¿Y para qué iba yo a querer mover el brazo hacia atrás? Tanto el violín como la balalaika se tocan de frente.
-Podrá usted vestirse y desnudarse sin ayuda.
-Siempre he preferido que me ayuden a desnudarme.
-Podrá hacer deporte, trabajar y llevar una vida normal.
-Ya llevo una vida normal.
-No puede usted vestirse.
-¿Voy acaso desnudo?
-Me refiero a que no puede hacerlo solo.
-Lo hago a la perfección.
-¿Por eso lleva la camisa puesta entre la pierna y el brazo derechos?
-Es la última moda, ¿no se ha enterado?
-Y supongo que también está de moda ponerse la americana del revés.
-Superman lleva los calzoncillos por fuera y es un superhéroe, ¿no?
-No sé. No me pagan para evaluar el aspecto físico de los superhéroes.
-No me cambie de tema y dígame, ¿podré tocar el acordeón?