domingo, 23 de enero de 2011

Un atropello

-Diga si no es menos cierto que el día de los hechos se encontraba usted en Cuenca.
-¿Cómo?
-Dígalo.
-Es que no entiendo lo que me pregunta.
-Le pregunto si no es menos cierto lo que le digo.
-Sí.
-¿Es menos cierto o es cierto?
-Es cierto.
-Entonces no es menos cierto.
-No.
-¿En qué quedamos?
-No sé.
-¿Quiere que le repita la pregunta?
-Sí, por favor.
-Diga al tribunal si no es menos cierto que el día de los hechos estaba usted en Cuenca.
-No lo es.
-¿No lo es qué: más cierto o menos cierto?
-Sí, eso mismo: es más o menos cierto.
-El tribunal no puede admitir vaguedades. Exprésese con claridad, por favor.
-¿Quiere que me expresa con claridad?
-Se lo ruego.
-Pues deje de tocarme los cojones con su forma de hablar.
-Ya veo. Se ha enfadado usted.
-Muy perspicaz.
-Ruego al tribunal que no tenga en cuenta las palabras de mi testigo.
-No, no, ténganlas en cuenta, por favor. Esto es un atropello.
-Se equivoca. Un atropello es lo que tuvo lugar en Cuenca el día de los hechos.
-Lo sé. Estuve allí.
-Así que admite que no es menos cierto lo que le estaba preguntando.
-Joder, qué cruz.
-Admítalo.
-En todo caso admito que no es más falso.
-¿No es más falso que qué?
-Que menos cierto.
-No haré más preguntas, señoría.

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